Artículos y Ensayos

Asesoramiento corporativo

Teorí­a y crí­tica cultural

Miscelánea (en construcción)

Artículo

Título

La formación cultural del diseñador

Subtítulo

Apuntes sobre los saberes indispensables para el ejercicio del diseño gráfico

Body

Entre las múltiples acepciones del término cultura (todas legítimas), la más útil a nuestra problemática profesional y docente es la más “antropológica”.

 

Cuando me refiero a la necesidad de capacitarse culturalmente, aludo al conocimiento y dominio de los códigos que rigen el universo simbólico, desde los “usos y costumbres” hasta los grandes géneros, y desde sus manifestaciones históricas hasta las contemporáneas.

 

En el caso específico del diseño gráfico, considero que el profesional debe conocer las manifestaciones de la gráfica desde las pinturas rupestres hasta las corrientes del diseño gráfico contemporáneo y las producciones extra-académicas: gráfica popular, espontánea o marginal.

 

Para dar contexto a esos conocimientos, el profesional deber estar familiarizado con campos culturales contiguos: artes plásticas, arquitectura, cinematografía, etcétera, y su historia. Para dar un ejemplo: un diseñador no puede confundir una pieza neoplástica con una constructivista. Y, mucho menos, desconocer estas corrientes estéticas.

 

Este volumen de conocimientos se adquiere tanto a través de la documentación (bibliografías, museos, archivos, exposiciones, etcétera) como a través de la experiencia cotidiana (observación atenta de los hechos sociales y sus contextos).

 

Ante ambas fuentes es necesaria una sólida capacidad analítica que facilite la comprensión del sentido de lo observado. Y aquí entra en acción otra dimensión de la formación: la capacitación ya no sólo cultural sino intelectual (que no son lo mismo): el dominio de categorías teóricas que permitan desmenuzar e interpretar los hechos.

 

Un profesional bien formado debe conocer y saber aplicar al menos los conceptos básicos de la sociología, la psicología, la antropología, la semiótica y la lingüística.

 

Las escuelas de diseño suelen desdeñar este tipo de enseñanza. Crean, así, una suerte de operador superficial sobre la forma, un amanerado inculto que cree que “ser diseñador” es suficiente para “diseñar”.

Notes